Tobas y Chunchos Promesantes
Durante el Carnaval de Oruro hubo denuncias de distorsión de la danza de los Chunchos de Tarija. Se utilizó la vestimenta de esta danza para la interpretación de un bloque de la danza Tobas de la Zona Sur. Esto dio lugar a reclamos de las autoridades tarijeñas.
Otras situaciones similares se dieron también con otras danzas, en este caso particular, es necesario emitir puntualizaciones. Buscamos aclarar las características de estas danzas e invitar al respeto entre los actores que hacen que sus expresiones sigan vivas.
En esta sección del boletín, primero se hará una descripción del origen del grupo cultural Toba en Bolivia, seguidamente se explicará las características de la danza Toba y su relación con el grupo cultural y el término chuncho, a continuación se describirá la historia y particularidades de la danza Chunchos Promesantes de Tarija. Con todo ello, se hará una evaluación de la Ley 530 de Patrimonio Cultural respecto al tema específico.
1. ¿Quiénes son los Toba?
Bolivia tiene 36 pueblos indígenas reconocidos en la Constitución Política del Estado, los Toba no están reconocidos, sin embargo un grupo pequeño existe en la región de Yacuiba en Tarija.
En épocas prehispánicas, los hablantes guaycurúes ―familia lingüística de los Toba― avanzaron hacia el Chaco Boreal desplazando a otros grupos y asentándose en el territorio mediante alianzas, expansión demográfica y estrategias de aprovechamiento de recursos. Este proceso consolidó su presencia cultural y social en la región, fortaleciendo redes de parentesco y formas de organización.
El pueblo Toba, antes del siglo XVI, estaba compuesto por grandes grupos familiares organizados según líneas genealógicas, manteniendo una cohesión cultural a través de un idioma común, creencias religiosas centradas en un ser supremo Qar’ot y normas sociales propias. Las mujeres llevaban tatuajes simbólicos de estrellas en la frente y el cuerpo, de colores vivos que representaban su identidad grupal (Sánchez, 2006).
Durante el mismo siglo, los grupos indígenas del Gran Chaco, practicaban una apropiación estacional de los recursos naturales, alternando la pesca en los ríos y la caza, algunos cultivaban en humedales (Mendoza, 2020). Sus asentamientos se ubican tradicionalmente en las orillas de ríos el Salado, Pilcomayo, Bermejo y Paraná, lo que ha facilitado la interacción entre grupos sin comprometer sus principios culturales. Las relaciones entre los grupos étnicos del Gran Chaco han sido guiadas por líderes que garantizan la armonía social, respetando las prácticas políticas y religiosas de cada comunidad
A lo largo de los siglos XVII y XVIII, cronistas y documentos coloniales identificaron a los tobas como una nación numerosa guerrera, destacándose por su presencia en las fronteras tarijeñas. Estos grupos mantenían relaciones comerciales y conflictivas con otras etnias como los chiriguanos (Mendoza, 2020).
Durante el siglo XIX, las familias tobas mantenían un patrón de movilidad estacional, desplazándose entre riberas y campos según la disponibilidad de recursos. Vivían en pequeñas agrupaciones familiares lideradas por un capitán o jefe, con fuerte respeto hacia los ancianos y un sentido de unidad familiar. Las bandas y parcialidades ―organización social― compartían decisiones a través de consejos de ancianos y se relacionaban frecuentemente con otros pueblos indígenas de la región, como los Weenhayek, Chorotes y Avá-guaraníes, estableciendo alianzas que reforzaban su capacidad de resistencia cultural y territorial (Mendoza, 2020).
Con la consolidación del Estado boliviano, los territorios indígenas comenzaron a ser objeto de interés principalmente por parte de ganaderos, a pesar de las misiones religiosas y la creciente presencia de mercados locales, los tobas conservaron su estructura socioambiental. En el siglo XX, investigaciones como la de Rafael Karsten (citado en Mendoza, 2020) documentaron la vida de estos pueblos, aunque muchos grupos ya habían migrado hacia el lado argentino del Pilcomayo.
Pese a la presión de los colonos y el avance del mercado, los tobas adaptaron su forma de vida. Incorporaron nuevas prácticas como la cría de ganado menor, el trueque y el trabajo asalariado, sin abandonar su modelo de movilidad tradicional (Mendoza, 2020) Ello no detuvo la discriminación y pérdida de algunos rasgos culturales.
La lengua toba pertenece a la familia guaycurú los grupos Toba son: Moqoit (Mocoví), Piilaxa (Pilagá), Shimpi (Vilela), El-la (Lules), Shadoua (Charrúa), Lcaxaic (Mataco-Wichí),Sotegaxaic (Chulupí), Mashicoi (Macá) y Ñimqa (Lengua) (Sánchez, 2006).
2. El pueblo Toba existe
El 28 de julio de 2023, la Justicia Indígena Originaria Campesina (JIOC, reconocida por la Constitución Política del Estado) reconoció oficialmente la existencia del pueblo Toba como una Nación Indígena Originaria, determinaron que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad. Instruyeron al Instituto Nacional de Reforma Agraria la dotación de tierras para sus integrantes. Esta sentencia es fruto de más de una década de lucha liderada por el Consejo de Caciques, que denunció marginación histórica y expulsión de sus tierras ancestrales en el valle de Caiza desde el siglo XIX (Claros, 2023)
Desde 2014, el Consejo de Caciques Tobas ha impulsado la unificación del pueblo y la recuperación de su cultura, historia e identidad. Según el INE, en 2012 solo 86 personas se autodeclaron tobas en Bolivia, todas en Yacuiba (Claros, 2023). Se resalta la urgencia de acciones para la visibilización y fortalecimiento de esta nación originaria.
3. La danza Tobas de Oruro
Existen versiones de su origen. Una versión no demostrada, insinúa que fueron los mismos tobas que llegaron a Oruro para venerar a la Virgen de la Candelaria, a quienes se les decía chunchos. En la otra el Inca Tupac Yupanqui habría llevado al Kollasuyo un grupo de tobas. Lo cierto es que pueblos de procedencia Arawak de la Amazonía, establecieron relaciones de intercambio con los Incas. Los tocados de plumas que se utilizaban en vestimentas de danzas y de autoridades del imperio provenían de este lugar.
Topa Inca Yupanqui impulsó la expansión del Imperio por el río Madre de Dios, sometiendo a los pueblos ribereños conocidos como Chuncho, y estableciendo alianzas con los Moxos. Sin embargo, el número de tropas era reducido y la penetración en la selva fue limitada por lo cual establecieron alianzas. Saignes (2007) describe los intentos de invasión del territorio Guaraní por Tupac Yupanqui y las arremetidas guaraníes contra los incas, una de ellas se lleva a cabo en 1526.
“Dos de ellos hacen remontar su presencia en este linde desde la época de Tupak Inca Yupanqui. Santacruz Pachacuti evoca un curioso incidente que opuso al Inca con el general del ejército kolla enviado a la vertiente oriental contra los «salvajes» amazónicos: entendiéndose de su nombramiento, considerado coma un «exilio», en la frontera chiriguana, este ultimo abandona precipitadamente su conquista y regresa al Cuzco para exigir explicaciones al Inca que, entonces, revoca la sanción.” (Saignes, 2007: 45)
Los cronistas Santacruz Pachacuti y Garcilazo sostienen que Tupac Yupanqui intento varias veces someter a los guaraníes sin lograrlo, por lo cual se construyó una frontera en el valle de Cochabamba.
La danza como agrupación de bailarines, surge en Oruro a comienzos del siglo XX como una agrupación de ballet callejero (Cuellar, 2019) ligada a la devoción a la Virgen del Socavón. Toma elementos simbólicos del pueblo Toba y los estilizan, los hombres usaban un taparrabo adornado con monedas y penacho de plumas en la cabeza, con una lanza en la mano y careta de yeso, en tanto las mujeres, visten una especie de túnica con adornos de plumas y semillas, como se muestra en el Museo Nacional Antropológico Eduardo López Rivas, con el tiempo la vestimenta se transforma.
Se consolidó como una creación orureña, su origen se encuentra en las primeras comparsas devocionales organizadas por prestes. Las comparsas que destacan son los Tobas Zona Central fundada en 1911, los Tobas Zona Sur en 1917 ― agrupación a la cual se hizo el reclamo por utilizar la vestimenta de los Chunchos Promesantes― y Tobas Uru Uru en 1976.
En el libro Danza de los Tobas de Jaime M. Cuellar (2019) narra la historia del carnaval de Oruro, la historia de la agrupación Tobas Zona Sur y los bloques de danzarines. Al referirse a la relación con los Chunchos de Tarija, a quienes los pobladores de Oruro nombraron como los Cambitas por su relación con los grupos Tupi Guaraní y los Chunchos de la fiesta de San Roque; el autor explica que los fundadores:
“…Tomás y Donato Cáceres deciden incorporar la danza “los chunchos” de Tarija, para presentarse en fiestas religiosas populares de centros mineros de la ciudad de Oruro, llevando de esta la vestimenta y algunos pasos, dotándole a Oruro de otra música y de mayor agilidad en la danza, como imitando a la danza de los Diablos que existía en la ciudad de Oruro, los cuales brincaban.» (Cuellar, 2019: 56-57)
En el texto se puede observar fotografías una de las cuales es de 1917, un bailarín porta vestimenta elaborada completamente de plumas (pag.43). En otra fotografía (pag.41) de inicios del siglo XX, las mujeres tienen polleras y blusas con una corona de plumas, el rostro está cubierto por un velo, esta vestimenta es muy similar a la danza de los Chunchos de La Paz. Los hombres están vestidos con pantalones, y camisas, tienen caretas y penachos de plumas y lanzas en las manos, les acompañan dos niños o niñas con faldines, portan, camisa y lanzas.
La danza Tobas combina elementos de los pueblos amazónicos con influencia de los chunchos de Tarija, creando su vestimenta colorida. En sus inicios la música provenía de pinquillos y quenas. En Antología del carnaval de Oruro de Alberto Guerra G. (1970: 134) se describe el acompañamiento musical de la tropa de bailarines, se trata de una banda de quenistas, “…para dar un sabor silvícola a la danza (…) sus frases musicales nos transporta a lo también simple de nuestros aborígenes de los llanos y los bosques del Oriente nacional.” (Guerra, 1970: 134).
Cuellar (2019) respalda lo descrito y añade que a partir de la década de 1960 se incorporan las bandas de instrumentos de metal. A lo largo de su historia, la danza de los Tobas ha mantenido la, representación guerrera, se baila con saltos acrobáticos y pasos dinámicos.
4. Los Tobas Zona Sur
Esta agrupación es descrita en una publicación proporcionada por Gina Quiroga en el portal facebook “Los Tobas: La danza guerrera del Carnaval de Oruro-Bolivia una publicación que carece de referencias u origen, pero es respaldada por el libro de Cuellar (1919) Danza de los Tobas. Ambos mencionan que transcurrido un tiempo la danza albergaba un número considerable de bailarines por lo cual tuvieron que formar agrupaciones internas, como los Chunchos en 1960, los Cambas en 1976, los Chipayas en 1977, los Mataco, Macheteros, Yuqui y Chimanes en 1980. Eligieron estos nombres para relacionar la danza con los grupos “selváticos”.
Es necesario aclarar estos denominativos y determinar su relación con los pueblos indígenas amazónicos. Se describe a cada uno:
- Los Mataco son un pueblo indígena de Tarija, su hábitat no es amazónico, se encuentran en el Gran Chaco tarijeño y argentino. El nombre propio de este pueblo es el Weenhayek.
- Los Yuqui residen en Cochabamba en la provincia Chapare.
- El pueblo Chimán, tiene sus asentamientos en Beni en las provincias Ballivián y Moxos, son tierras amazónicas.
- Los cambas, es un denominativo que refiere a los habitantes de Santa Cruz, Beni, Pando. Conduce a identificar a los pobladores del oriente de Bolivia y se ha convertido en un denominativo de identidad en contraposición del Colla residente de la parte andina. Por lo cual se resume en una identidad regional.
- Los Macheteros en cambio son una danza ritual de contenido religioso jesuítico de los pueblos moxeños en Beni, territorio amazónico. Esta danza sólo se interpreta en momentos de fiesta religiosa como Corpus Christi. Los Macheteros tienen una túnica blanca, penacho de plumas, un machete en la mano derecha, sus movimientos son solemnes y la música en extremo diferente al Toba.
- En el caso de los Chipaya, son un pueblo de la provincia Avaroa en Oruro, no son silvícolas. Son un pueblo andino muy antiguo que vivió de la caza acuática y aves, actualmente tienen a agricultura como fuente de manutención.
Al momento, la danza posee varias comparsas o bloques y la vestimenta asume elementos de pueblos amazónicos y de los pueblos indígenas de Estados Unidos. Los bloques Chunchos y Toba Centenario tienen vestimenta similares a los Chunchos Promesantes, ponchillo, faldín y penacho de plumas, el bloque de Chunchos Tarijeños tenían el rostro cubierto con una especie de velo, es costumbre que los bailarines lleven en el rostro máscaras, el uso del velo es propio de los Chunchos Promesantes.
5. Los Chunchos Promesantes de Tarija
En Tarija existen dos declaratorias de patrimonio inmaterial de fiestas de San Roque, uno es de la ciudad de Tarija y la otra de Lazareto. Ambas tienen la misma connotación, cada uno tiene un río que tiene el mismo significado de curación, la ciudad de Tarija tiene el río Guadalquivir y Lazareto el río que baja de la montaña Sama.
La religiosidad popular en torno a San Roque, comenzó con la llegada de la imagen en 1844, aunque ya existen registros de la existencia de una ermita en su honor desde fines del siglo XVI. (Vacaflores y Vacaflores, 2009)
En 1864 la presencia de guaraníes era latente, de ahí que existen registros documentales que los describen como chunchos o salvajes, tenían el pecho descubierto y portan penachos de plumas en la cabeza, fueron una población guerrera. Con la Guerra del Chaco se llega a controlar la región. A lo largo del tiempo, la figura del Chuncho se vincula simbólicamente a todos los pueblos indígenas “salvajes” del Chaco. Se utilizaba también el término chiriguano para referirse a los Ava guaraníes a quienes se les dice chunchos. Esta población realizaba una danza para despachar la enfermedad viruela que azolaba al pueblo de San Roque, ellos vestían ropas de colores vistosos y utilizaban penachos de plumas en la cabeza, esta danza se bailaba como culto a San Roque. (Ávila citado en Echazú, 1997)
En la segunda mitad del siglo XIX ya existía un grupo de personas que sufrían de lepra, la relación de la fiesta con los enfermos leprosos proviene de Lazareto, ellos vivían en las cercanías del hospital que antiguamente fue fundado en 1583, aunque fue cerrado en 1892, quedó la capilla (Asamblea Legislativa Plurinacional, 2022). Los leprosos ingresaban al pueblo para pedir limosnas, hacían sonar unas campanas para que las personas dejen comida en la puerta de sus casas. Estaban cubiertos con unas ropas que cubrían su cuerpo, tenían un velo que tapaba su rostro y usaban unas medias para cubrir sus piernas. (Vacaflores y Vacaflores, 2009). Al instaurarse la devoción a San Roque, el fervor popular dio paso a la construcción de una iglesia en 1980, manteniéndose el lugar de la capilla como centro de devoción. (Asamblea Legislativa Plurinacional, 2022)
Entonces, al perecer se dio una especie de combinación de las indumentarias de los leprosos y la danza de los guaraníes que dio lugar a la danza de los Chunchos Promesantes (Vacaflor y Vacaflor, 2009) señalan la sustitución de la campana por la flecha, el instrumento cuyo sonido acompaña el ritmo de la música de los Chunchos Promesantes. Fue a mitad del siglo XX que la danza adquirió legitimidad devocional, integrando a los Chunchos en la Fiesta Grande de Tarija.
6. Festividad de San Roque
La Festividad de San Roque, combina elementos religiosos, históricos y rituales de sanación. Cada año, promesantes, alféreces, cañeros, quenilleros y tamborilleros se congregan para rendir culto al santo, culminando con una procesión hacia los ríos de cada región, la ciudad de Tarija y Lazareto, donde los creyentes se bañan pidiendo curación para sus enfermedades. (Asamblea Legislativa Plurinacional, 2022)
La fiesta inicia el primer sábado de agosto con rezos y serenatas, y se prolonga hasta el cuarto domingo de septiembre con el Encierro, acto que termina la celebración con una misa en la antigua capilla del leprosario y el tradicional baño en el río donde las personas buscan sanar de sus enfermedades.
La Fiesta Grande de Tarija, como también se la conoce, destaca la figura de los Chunchos promesantes. El grupo se compone exclusivamente de hombres quienes se comprometen a danzar durante toda la procesión como acto de fe, ejecutan coreografías llamadas “Labores”, los acompañan músicos y estandartes en su recorrido por las calles del poblado.
7. Tergiversar es fracturar la memoria y la identidad
El texto comenzó con una noticia de reclamo: el uso de la indumentaria de los Chunchos Promesantes en la danza Tobas del carnaval de Oruro. Tras la explicación de cada uno de los involucrados, queda claro que cada uno tiene sus propias características, historia, actores, y finalidades diferentes. Tomar elementos de una expresión cultural para complementar la propia, es cambiar el contexto y la significación de una representación.
Las leyes bolivianas sobre patrimonio cultural inmaterial no implican prohibiciones explícitas que impidan que una expresión cultural incorpore elementos de otra. En cambio existen principios y disposiciones que protegen y buscan se respete las expresiones culturales.
En la Ley Nº 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, se reconoce el patrimonio cultural inmaterial como propiedad colectiva y comunitaria de los pueblos indígenas y comunidades porque ellos transmiten y lo generan, son quienes han heredado los conocimientos y prácticas ancestrales de las generaciones pasadas.
La normativa también incide en dejar claro que no pueden ser apropiadas, transformadas o empleadas con fines distintos al de su origen y sin consentimiento de los portadores. En este marco, se debe evitar prácticas que tergiversen su sentido o descontextualicen su función social, cultural y espiritual.
Los conceptos de preservación y conservación de la ley implican acciones planificadas de defensa, amparo y prevención del deterioro, tergiversación, alteración y destrucción de los valores del Patrimonio Cultural, implica también la permanencia de los valores del Patrimonio, evitando la marginación, tergiversación, deterioro o destrucción. Se trata de proteger el valor simbólico, ritual y comunitario de las expresiones culturales.
Un principio básico que sostiene la ley, es que la diversidad cultural es la riqueza de los pueblos, sólo se puede preservar si la identidad y sus manifestaciones culturales se mantienen. Además toda acción debe estar orientada a preservar, desarrollar, proteger y difundir la diversidad cultural con diálogo intercultural y plurilingüe, concordante con las diferentes identidades y nacionalidades del país.
Esto quiere decir que la convivencia entre identidades debe preservar el dialogo intercultural y el respeto a sus manifestaciones culturales. La tergiversación, alteración o reinterpretación sin diálogo con las comunidades portadoras constituye una forma de marginación cultural.
El tema tratado sobre el uso de elementos de una expresión cultural por otra con fines distintos a los originales, sin considerar su raíz y contexto, erosiona la integridad de esos elementos representativos, socava los derechos culturales de la comunidad y del pueblo indígena afectado. No se puede fracturar la memoria colectiva y la dignidad de las comunidades a las que pertenecen.
Añadiendo un poco más, la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, ratificada por Bolivia mediante la Ley Nº 3299, establece que el patrimonio cultural inmaterial debe ser compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos y promover el respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos.
La utilización de elementos culturales no reconoce el origen, memoria, contexto y significado, ello se traduce en una falta de información y conocimiento de la ley que las protege.
Los Chunchos Promesantes son parte de tres reconocimientos de patrimonio cultural, una de la Fiesta Grande de San Roque de Tarija por Ley Nº 1895 del 08 de septiembre de1998, es Patrimonio Histórico, Religioso y Cultural. También son parte de la Festividad Religiosa de la comunidad de Lazareto del Municipio de Tarija, Provincia Cercado del Departamento de Tarija, en honor de San Roque por Ley Nº 1444 del 14 de julio de 2022. La tercera protege la indumentaria de los promesantes en la Ley Nº125 del Concejo del Gobierno Autónomo Municipal de la ciudad de Tarija y la Provincia Cercado del 4 de mayo de 2017, Fomento y protección a la danza y la vestimenta de los Chunchos Promesantes.
Los Tobas y los Chunchos Promesantes tienen reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de Bolivia. La Danza de los Tobas según Ley Nº 511 del 21de marzo de 2014, y celebra su día nacional el 24 de enero por Ley Departamental de Oruro Nº 77.
Bibliografía
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Claros, José Luis (2023) Tras diez años de lucha, la justicia boliviana reconoce a la Nación Toba del Gran Chaco. El País 03 de agosto de 2023.
Cuellar, Juan M. (2019). Danza de los Tobas. Gobierno Autónomo Departamental de Oruro. Oruro – Bolivia.
Echazú, Edgar. 1997 Historia de Tarija I; 2ª Edición; Editorial Luis de Fuentes; Tarija
Guerra, Alberto (1970) Antología del carnaval de Oruro. Tomo I. Imprenta Quelco. Oruro
Ley Nº 530 del Patrimonio Cultural Boliviano
Mendoza, Marcela (2020) Los tobas de Bolivia: resiliencia y adaptación en el Chaco Boreal. Revista del Museo de La Plata. Universidad Nacional de La Plata – Facultad de Ciencias Naturales y Museo. Volumen 5, Número 2 (julio-diciembre): 639-656
Sánchez, Orlando (2006) Rasgos culturales de los tobas. Programa con Pueblos Originarios Instituto Universitario ISEDET. Ciudad de Buenos Aires
Saignes, Thierry (2007) Historia de pueblo Chiriguano. Instituto Francés de Estudios Andinos. Plural Editores. Bolivia
Quiroga, Gina. Los Tobas: La danza guerrera del Carnaval de Oruro-Bolivia. Portal facebook visitado el 19 de mayo de 2025
https://www.facebook.com/photo/?fbid=9190506101006795&set=pcb.1720024672188690
Vacaflores Rivero, Luis Daniel; Vacaflores Rivero, Carlos Alfredo (2009). Pequeños misterios de la Fiesta Grande. Editorial La Pluma del Escribano.
